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La celebración del Santo Entierro Magno en 1937 en la ciudad de Écija

Salvador Naranjo Torres

Boletín Nazareno

La realización del Santo Entierro Magno de 1937 se llevó a cabo bajo la premisa de Acción de Gracias por la finalización de la contienda bélica en la ciudad de Écija y con el deseo de finalización de la guerra en todo el territorio nacional. 

Contexto Histórico.

El general Queipo de Llano realizó varias operaciones entre el 18 de julio y el 11 de septiembre de 1936, llevando a cabo sus tropas la ocupación total de la provincia de Sevilla. Esto fue avalado debido a las desigualdades humanas y materiales en nuestro territorio. 

La primera operación militar de los sublevados fue, junto a Sevilla (la capital cayó el 23 de julio), en Écija. Nuestra ciudad volvía a ser un enclave estratégico cuya ocupación era de máxima prioridad, de la misma manera que lo había sido en épocas anteriores. Debido a su localización geográfica se podía dar pie a la ocupación de territorios colindantes. 1

El mayor número de asesinatos se produjo en el periodo que abarca desde el mes de julio de 1936 hasta marzo de 19372. En 1936 las celebraciones religiosas quedan relegadas a un segundo plano, llegando a suspender las relativas a la Semana Santa de dicho año. A pesar de que en el mes de abril aún no había comenzado la guerra, las tensiones sociales y políticas eran notables. Al año siguiente pudieron celebrarse con normalidad, incluso con la realización de un Santo Entierro Magno, pues, a pesar de que aún el país se encontraba inmerso en la dura Guerra Civil, las confrontaciones y los acontecimientos bélicos en nuestra ciudad y la provincia se vieron mermados notablemente. 

Precedente. El Santo Entierro Magno de 1880.

El ejemplo más antiguo del que tenemos constancia es relativo a la celebración del Santo Entierro Magno en 1880, que tuvo lugar la tarde del Viernes Santo, 26 de abril. Su promotor fue el arcipreste de la ciudad Victoriano Aparicio Marín, quien además se encargaría de designar los pasos que participarían en el cortejo. 

Como contribución a la obligación que tenemos los católicos de solemnizar cuanto sea posible los cultos de nuestra religión y como demostración de la alegría de los cofrades ecijanos a la concesión por parte de S. Iltma. el Sr. Arzobispo para que la Hermandad de la Soledad, pueda, además llevar en lo sucesivo el nombre de Cofradía del Santo Entierro de Ntro. Señor Jesucristo, según 383 comunicación de Palacio de fecha 19 de Julio de 1879.”3

Además de las pertenecientes a la hermandad de la Soledad, las imágenes participantes son los siguientes: 

  • Santísimo Cristo de la Salud, de la Hermandad de San Gil.
  • Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz, de la Hermandad de la Piedad.
  • Santísimo Cristo de Confalón, de la hermandad del mismo nombre.
  • Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora de los Dolores, de la Hermandad de la Sangre. 

Preparativos del acto.

Para la realización del Santo Entierro Magno se nombró una comitiva organizadora, a cuya cabeza estaba Domingo Bellido, quien ejercía el cargo de Segundo Hermano Mayor en la Hermandad de la Soledad. La procesión magna saldría desde la parroquia de Santa María. Por ello, las hermandades participantes debían trasladar sus andas con anterioridad. Tenemos constancia de que estas hermandades debieron mandar un escrito para obtener la autorización expresa del cura párroco de la feligresía a la que pertenecían para llevar a cabo el traslado. 

Podemos hablar del escrito emitido por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno al cura párroco de San Gil y San Juan Bautista4. Dicho escrito fue firmado el día 21 de marzo de 1937, Domingo de Ramos, por el que era entonces el Hermano Mayor, Francisco de Asís Vega Ostos. Este cargo ostentó hasta 1941, cuando la hermandad celebraría elecciones a Junta de Gobierno tras presidir la hermandad de manera provisional debido a la Guerra Civil. La Junta de Gobierno estaría formada además del hermano mayor, por Emilio Sotillo y Manuel Gastor.5

En dicho comunicado, solicitaban al cura párroco de San Gil y San Juan Bautista Alberto Flores Fernández, doctor en Filosofía y Sagrada Teología además de ser Caballero de la Orden Civil de Beneficencia, el traslado del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno la tarde del Jueves Santo. De esta manera, la hermandad realizaría su estación de penitencia la tarde del Viernes Santo durante la celebración del Santo Entierro Magno de manera extraordinaria. 

Los pasos de las hermandades participantes entrarían en la parroquia a través de la puerta lateral del arco abierta a la calle Fernández Pintado, para posteriormente comenzar la procesión por la puerta principal. 

Cortejo.

El cortejo6 estaría encabezado por un escuadrón de romanos a caballo portando velas. Seguidamente, la Cruz de Guía de la Hermandad de la Soledad acompañada por un cuerpo de nazarenos de la misma hermandad. Tras ello, las andas sobre ruedas que portaban la cruz de carey que actualmente podemos ver en el misterio de la Quinta Angustia de la misma hermandad. Detrás, las demás hermandades participantes precedidas por un cuerpo de nazarenos de cada hermandad según el siguiente orden: 

  • Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Misericordia, de la Hermandad de los “Estudiantes”. El titular cristífero estaba acompañado por la Imagen de San Pedro y un gallo sobre una columna. Podemos destacar que esta salida supuso la última de este titular hasta su reincorporación a la nómina de la hermandad en 1998.
  • Santísimo Cristo de la Sagrada Columna y Azotes, de la Hermandad de Confalón.
  • Coronación de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo, de la Hermandad de San Gil. Este titular volvería a procesionar tras dejarlo de hacer en 1927.
  • Nuestro Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz, de la Hermandad de “El Silencio”.
  • Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la hermandad homónima.
  • Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz y Nuestra Señora de la Piedad. La Hermandad de la Piedad realizaba su estación de penitencia la tarde del Viernes Santo, por lo que participarían en el cortejo del Santo Entierro Magno con sus dos pasos.
  • Santísimo Cristo de la Expiración, de la Hermandad de los “Estudiantes”.
  • Santísimo Cristo de la Salud, de la Hermandad de San Gil.
  • Santísimo Cristo de la Sangre, de la Hermandad de la Sangre. 

A continuación, el cortejo continuaría con una serie de representaciones iconográficas y personificaciones de santos, cuyas representaciones eran muy cotidianas en las celebraciones religiosas del siglo pasado. Actualmente podemos ver un ejemplo en la sevillana Hermandad de Montserrat, donde hayamos ver una representación de la virtud teologal de la Fe7. En esta ocasión, formarían parte del cortejo: 

Andas del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo (Principios del siglo XX). Fuente: Hermandad de la Soledad.

  • Coro de ángeles y sibilas portando atributos de la Pasión.
  • Los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael.
  • Las 12 virtudes y Santa mujer Verónica. 

El primer acompañamiento musical lo tendríamos en esta posición del cortejo. Estaría formado por una capilla musical a base de tenores y bajos, que sería acompañado vocalmente por niños entonando salmos propios de la celebración magna. Presidiendo el paso del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, los curas párrocos de las diferentes parroquias principales de la ciudad junto a sacerdotes provistos de casullas y estolas. Tras él, la decuria romana y la banda municipal, libro de reglas, estandarte y nazarenos penitentes con velas. 

Antes del paso de Nuestra Señora de la Soledad, se ubicarían las comisiones civiles y militares de la ciudad junto al hermano mayor honorario de la hermandad, hermano mayor vigente y el alcalde además de ciriales y monaguillos. 

Tras las andas de la dolorosa, la representación de la Parroquia de Santa María junto a diáconos y ministros menores con velas. Cerrando el cortejo, la representación del Ayuntamiento, banda de música y fuerzas militares. 

Gracias esta documentación podemos llegar a saber cómo se celebraban las procesiones de nuestra semana mayor, y más aún en un momento de nuestra historia protagonizado por la Guerra Civil, cuando las tensas relaciones entre la población y el poder militar emergente, no impidieron manifestar su fe a quienes, bajo el hábito, dejaron a un lado las ideologías políticas con el único propósito de seguir la palabra de Dios.



 

1 GARCÍA MÁRQUEZ, José María. (2012) Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla, 1936-1963. Ed. Aconcagua Libros. 

2 ROMERO PAREDES, CARMEN: (2016) “Represión y muerte durante la Guerra Civil en Écija”. Actas de las XII Jornadas de Protección del Patrimonio de Écija, Páginas 125 - 136.

3 FREIRE GÁLVEZ, RAMÓN: (2002) “El ayer y hoy de las hermandades y cofradías Ecijanas”, Écija.

4 Archivo Parroquial de Santa María de Écija (APSME), Legajo 259.

5 Archivo de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Écija. (AHNPJNE), Libro de actas, Volumen 1. 

6 Archivo Parroquial de Santa María de Écija (APSME), Legajo 259.

7 https://cofradiasweb.wordpress.com/cortejo-de-montserrat/ “Cofradiasweb” (Consulta 31/01/25).